ULISES CHARRY DUSSAN

Defensor de las costumbres y tradiciones del pueblo opita y virtuoso intérprete del tiple y del requinto, fundador del grupo rajaleñero “Aires de Peñablanca”. Nació en Vegalarga (Neiva) el 17 de mayo de 1941 en el hogar de los esposos Camilo y Agripina. A temprana edad fue llevado por sus padres a la región de Peñablanca, donde aprendió, según sus palabras, a jornaliar y montar en burro. Confiesa que don Camilo, su progenitor, aprendió la picardía del Rajaleña y de misia Cuncia Pascua, Elías Cabrera, Antonio Olarte y Misael Dussán, la audacia de la trova y de la música campesina.

En las noches de sanjuán y en las parrandas sampedrinas, aprendió de Efraín Dussán, el rasgueo del tiple, a puntear la guitarra y a valorar la raza de su pueblo. Cuando apenas tenia diez años de edad formó con Otoniel Mecías Cabrera y Hernando y Libardo Pascuas, su primer grupo folclórico rajaleñero y campesino: Aires de Peña Blanca. Su mayor preocupación ha sido la de sostener en el Huila las tradiciones y las costumbres de los abuelos. El 28 de enero de 1959 contrajo matrimonio con Celina Olarte formando una familia con tres hijos.

1 comentario:

  1. A LA MUERTE DE RUMICHACA
    (Neiva * 28/04/1928 + 18/06/1986
    Un viejo alto, conversador y flacón,
    de bigote frondoso y nariz aguileña,
    cubría su cabeza con sombrero alón,
    así era con pundonor El rey del Rajaleña.
    El indio José Antonio Cuéllar Meléndez
    bohemio, industrial, de rajaleña jocoso,
    tambor de oro, música de brillantez,
    de lenguaje perspicaz , de canto valioso.
    Vivía en el Barrio Ventilador,
    con grasas y sebos inventó aditivos,
    que cubrían las carpas: Paceikol,
    se usaba en los zapatos como lustrador.
    Sus coplas nunca fueron groseras,
    porque el doble sentido era por el ron,
    dejaban enseñanzas, con sarcasmos,
    criticaba gobiernos y cultivaba folclor.
    Viejo trovador, lleno de ilusiones,
    dejó siete semillas de amor,
    folclorista que toco la guagua,
    la carrasca, la guitarra y el tambor.
    “Soy hijo de campesinos, -solía decir-,
    y de ellos aprendí a conocer el valor
    de la tierra y del paisaje; me enseñaron
    que el campo es un abrazo de la creación".
    Rumichaca fabricante de instrumentos
    y defensor de las opitas tradiciones,
    motivador cultural de campesinos ancestros,
    con sus coplas y licor expresaba sus lamentos.
    Se ha apagado su vida y rebeldía
    pero jamás se apague su tambora,
    su canto y su mordaz rajaleña,
    ni el postrer 18 de junio, su último día.
    Sixto Alfonso Páramo Q.
    Junio 19 de 1986

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